martes, 4 de junio de 2013

Movimientos precursores de la independencia venezolana

Movimiento Juan Francisco Leon

Ni León ni los habitantes de Panaquire aceptaron el nombramiento de Echevarría, por ser una imposición de la Compañía Guipuzcoana, cuyo factor, Juan Manuel de Goyzueta, manejaba a su antojo la política venezolana, quitaba y ponía gobernadores y demás funcionarios.
El pueblo amotinado marchó sobre Caracas, con el propio Juan Francisco León a la cabeza, originándose un verdadero movimiento de masas de interesante repercusión. Con gente de Caucagua, Guatire, Guarenas, El Guapo y otras comarcas se juntaron unos 800 hombres entre esclavos, indios y canarios.
Llegaron el 19 de abril de 1749 a Chacao, pregonando que «el intento directo es solamente la destrucción total de la Compañía Guipuzcoana .. » Como las autoridades no actúan, siguen hasta Caracas al son de tambores de guerra y con banderas encarnadas. Rodean la casa del Gobernador con gente armada, y al resto lo mandó a apostarse en la Plaza de la Candelaria, siempre canaria, y donde León tenía su casa; pero faltóle a Juan Francisco la garra del león; le faltó el coraje del caudillo. Su fe en la Ley y en la Justicia lo perdió. En lugar de exigir, llegó inclinando la cabeza respetuosamente ante las autoridades y protestando la fidelidad al Rey. El Gobernador Castellanos, para distraerlo más, huyó disfrazado de monje en la madrugada del 4 de mayo, hacia La Guaira, y allí instaló su Gobierno.
Después de varios meses, como no se le cumplen las promesas, Juan Francisco arremete nuevamente contra la capital (1º de agosto), pero esta vez con más de ocho mil hombres. De allí se dirige León hasta La Guaira en busca del Gobernador, y éste, ante la imponente demostración de poder popular, fingió hacer salir de Macuto y Puerto Cabello a los funcionarios de la Compañía.
En noviembre de ese mismo año de 1749 llega el nuevo Gobernador, Julián de Arriaga, quien hace las paces con León y ordena un indulto general. León esboza su programa de política económica, que puede resumirse en estos puntos:
Fluctuación de precios de acuerdo con la oferta y la demanda. * Libertad para transportar el cacao hasta cualquiera de los puertos. * Eliminación del intermediario. * Libertad de comercio. * Que no se restrinja más el tabaco. * Indemnización de daños causados por la Compañía.
Removido Arriaga, llega Felipe Ricardos aplicando medidas crueles y brutales, desconociendo hasta el indulto concedido por su antecesor. Irritado en extremo, León decidió irse a las armas y hacerle frente al Gobernador. No pudiendo combatir contra un ejército veterano, dispersó su gente y se dedicó a huir por los montes, ríos y sabanas, durante seis meses, hasta que cansado y hostigado por el gobierno, tuvo que rendirse. El 9 de febrero de 1752 prestó declaración y fue remitido preso a España, junto con su hijo Nicolás. El precio de la libertad sería la participación obligada en las campañas militares de España en sus colonias africanas.
La casa de Juan Francisco León fue destruida y sembrada de sal. La pena que le fue impuesta no la cumplió, porque murió en Cádiz el 2 de agosto de 1752. Pero muy poco tiempo después fueron encontradas válidas sus pretensiones, y la Compañía Guipuzcoana fue eliminada.












Movimiento Leonardo Chirinos


La insurrección se originó a raíz de un baile en Macanillas en el Valle de Curimagua, de donde era nativo Chirino. De aquí pasaron a la de El Socorro, donde asesinaron a algunas personas, y después intentaron tomar Coro, cuyos vecinos ya estaban preparando la defensa, de modo que los insurrectos fueron vencidos fácilmente.
Habiendo fracasado en el intento, Chirino trató de reorganizarse, y escribió al cacique y a los indios de Pecaya, pidiéndoles incorporarse a la lucha, prometiéndoles que no pagarían demora, esto es, un tributo especial de los indígenas, el cual se les cobraba en dinero efectivo. Sin embargo, la persecución que desató el Teniente de Justicia, Ramírez Valderrain, fue una verdadera cacería humana. Chirino fue apresado, condenado a muerte y trasladado a Caracas, donde fue ejecutado el 10 de diciembre de 1796.
Este movimiento, de hondas raíces sociales, llamó la atención de las autoridades coloniales sobre las diferencias existentes y las injusticias, particularmente en lo tocante al cobro de impuestos a las clases humildes. Las intenciones de orden social y económico de Chirino eran claras, mas en cuanto a lo político no basta que haya proclamado la ley de los franceses, aspirando instaurar un régimen republicano, pues se ignora hasta qué punto estaba preparado para lograr tal cambio.
Aunque fue un hecho de carácter local, determinado por una situación específica, propia de las condiciones sociales generadas por la esclavitud, tuvo inspiración en las insurrecciones que tenían lugar en aquellos días en Santo Domingo, así como en la Revolución francesa. El movimiento no se propagó más allá de una parte del occidente del país, pero logró provocar una seria alteración del orden colonial en Venezuela.
Con todo, el pronunciamiento de Chirino en Coro no fue estéril en consecuencias, ya que a la postre se redujeron los impuestos y se cobraron con sentido más humano, aunque haya adolecido de fines clara y propiamente independentistas, como sí los tuvieron luego, por ejemplo, las gestas de Gual y España, Miranda y Bolívar.




Movimiento Gual y España

Movimiento revolucionario organizado en La Guaira y Caracas en 1797, por Manuel Gual y José María España; puede ser considerado como uno de los antecedentes más cercanos de los sucesos del 19 de abril de 1810. En relación a sus máximos dirigentes, tenemos que el primero, guaireño, era militar retirado (capitán), hijo de un oficial que unos 50 años antes había defendido al puerto de La Guaira contra los ataques navales de los ingleses. El segundo desempeñaba el cargo de teniente de justicia de Macuto. En términos generales, se trató de un proyecto revolucionario igualitario, republicano y democrático, con proyección hacia el resto del continente. En la conjura participaron individuos de todas las clases sociales, exceptuando a los mantuanos. En tal sentido figuraron entre los conjurados comerciantes como Manuel Montesinos Rico; los abogados criollos Nicolás Ascanio y Luis Tomás Peraza; los ingenieros militares Patricio Ronán y Juan Lartigue de Condé (francés al servicio de la monarquía española); funcionarios de la Real Hacienda como Joaquín Sorondo, Juan José Mendiri, Martín Goinaga; y el párroco de La Guaira, Juan Agustín González. También formaron parte de la conspiración abogados y letrados, así como muchos artesanos, es decir: albañiles, zapateros, herreros; muchos sargentos, cabos y soldados, unos pardos y algunos blancos. En síntesis, se trataba de una rebelión de gente de lo que podía ser considerado como un sector medio, que pretendía hacer de la provincia de Venezuela una república democrática independiente.
En la conspiración de Gual y España desempeñaron un importante papel varios revolucionarios españoles que encabezados por el educador y escritor Juan Bautista Picornell, habían pertenecido a una logia masónica madrileña que había organizado en la capital de España un golpe de Estado que tenía como propósito derrocar el régimen monárquico e instaurar una República al estilo de la francesa. Este movimiento en el que también estaban implicados el profesor de matemáticas Sebastián Andrés y el de humanidades José Lax, así como el miembro del Real Colegio de Pajes, Manuel Cortés Campomanes, debía estallar el 3 de febrero de 1796, día de San Blas. Pero los mismos fueron delatados antes de lograr su objetivo siendo apresados, juzgados y condenados a muerte, pena que les fue conmutada por la del encierro en predios de América, gracias a la intervención del embajador de Francia. En diciembre de 1796 y a comienzos de 1797, los 4 conspiradores europeos fueron llegando al puerto de La Guaira, donde se les encerró en las bóvedas. Al poco tiempo Picornell y sus compañeros entraron en contacto con Gual y España, reforzando sus ideas revolucionarias. El movimiento que tuvo su foco en La Guaira desde donde se extendió rápidamente a Caracas; contó con un conjunto de documentos teóricos e instrucciones de carácter organizativo práctico. Inclusive se previeron cantos revolucionarios como la Carmañola americana, inspirada en su homónima francesa, y una canción americana surgida de la propia entraña del medio social, aunque con influencia de La Marsellesa.
Entre los meses de abril y junio de 1797 se realizaron diversas reuniones de los conjurados, en casa de España, en la de Ronán, en la de Mendiri. Gual quien no vivía en La Guaira, sino en Santa Lucía, asistía también a dichos encuentros, alojándose en casa del ingeniero Ronán. En una de las reuniones celebradas en casa de España, éste exhortó a los presentes a derramar su sangre por la patria si fuese preciso, a la vez que recibía su juramento de fidelidad y les exhortaba a guardar secreto. Los conspiradores se llamaban entre si "hermanos", expresión que funcionaba además como santo y seña para reconocerse. Asimismo, como símbolo de su movimiento crearon una escarapela de 4 colores (blanco, azul, amarillo y rojo), el cual representaba las 4 etnias que participaban en él: blancos, pardos, indios y negros. La primera acción llevada a cabo por los conspiradores fue la de organizar la fuga de los presos españoles que se encontraban en las bóvedas del puerto de La Guaira, hecho que se efectuó el 4 de junio, con la complicidad de los carceleros. No obstante, vale la pena señalar que para ese momento sólo existían 3 prisioneros, pues José Lax había sido trasladado poco antes a Puerto Cabello. En cuanto a Sebastián Andrés, después de fugarse, subió a Caracas, donde fue arrestado el día siguiente. Por su parte, Picornell y Cortés Campomanes se escondieron en un lugar llamado La Vigía de Chacón, cuyo vigilante, un soldado pardo, los protegió hasta el 16 de junio, cuando pudieron salir hacia la casa de España en Macuto; desde donde se arreglaría su salida a Curazao el 26 de junio. De Curazao, Picornell y Cortés pasaron a la isla de Guadalupe, colonia francesa. Desde allí o en la ciudad de Santo Domingo (que en esta época estaba también dominada por los franceses), Picornell hizo imprimir numerosos ejemplares de La Canción Americana, cuyo estribillo decía: "... Viva tan solo el Pueblo/ el Pueblo Soberano./ Mueran los opresores, / Mueran sus partidarios.... " y más de 2.000 del folleto titulado Derechos del hombre y del ciudadano, con máximas republicanas y un discurso preliminar dirigido a los americanos, con el pie de imprenta apócrifo "Madrid, en la imprenta de la Verdad, 1797". Luego de esto, se dedicó a promover su introducción clandestina en Tierra Firme.
Mientras tanto en La Guaira la conspiración seguía su curso. En tal sentido, el movimiento fue fijado para el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen. El comerciante Manuel Montesinos Rico, quien vivía en Caracas, había recibido de Gual el encargo de promover la conspiración en la capital. El 11 de julio, Montesinos intentó captar para el movimiento al oficial de Milicias de Pardos, insinuándole que facilitara a los conjurados el acceso a la armería del cuartel el día 16. No obstante, Chirinos no se dejó convencer y habló con varios compañeros y luego con el capellán de su batallón y éste con uno de los párrocos de la catedral, por que la noticia finalmente llegó a oídos del gobernador y capitán general Pedro Carbonell ya avanzada la tarde del día 13. El primero de los conjurados en ser arrestado fue Montesinos Rico, en cuya casa fueron encontrados documentos revolucionarios, algunos escritos por él y otros por Picornell. Entre estos manuscritos se encontraban las Ordenanzas, las cuales comenzaban de la siguiente manera: "... En el nombre de la Santísima Trinidad y de Jesús, María y José, amén...", a lo que seguían 44 artículos en los que se establecían las bases del nuevo gobierno revolucionario, declarando que el movimiento era hijo de "la razón, de la justicia y de la virtud", que la esclavitud quedaba abolida y que los 4 fundamentos de los derechos del hombre eran "igualdad, libertad, propiedad y seguridad". Gual enterado de la captura de Montesinos, bajó a La Guaira en la noche del día 14 con la intención de adelantar el estallido del movimiento. Sin embargo, al desistir Ronán de su participación en la conspiración, Gual y España decidieron partir rumbo a las Antillas. El objetivo de los conjurados, luego de haberse apoderado de La Guaira y Caracas, era enviar comisionados a las capitales de las provincias de la capitanía general y a otras poblaciones importantes, con una copia de las Ordenanzas y una circular dirigida a las autoridades de cada lugar en las que se les conminaba a sumarse al movimiento.
Aunque la Conspiración de Gual y España fracasó como movimiento revolucionario en julio de 1797 y se extinguió definitivamente con la muerte de sus principales líderes José María España en 1799 y Manuel Gual en 1800, los textos que se difundieron durante la misma tuvieron una considerable influencia en el movimiento emancipador de Hispanoamérica. 








movimiento Francisco Javier Pirela y Jose Francisco Suarez


El 6 de marzo de 1799, dos buques franceses llegaron a la bahía de Maracaibo con el pretexto de hacerles reparaciones en los astilleros locales. Los corsarios traían consigo un barco inglés que habían capturado en las costas de Coro. Como en ese tiempo, España y Francia eran naciones amigas, el Gobernador de Maracaibo, lleno de buena fe, decidió darle todos los auxilios que necesitaban a pesar de que la tripulación estaba constituida en su mayoría por negros.
El 19 de marzo de 1799 debía estallar en Maracaibo la conspiración de Francisco Javier Pirela, a la cabeza de los pardos. Pirela era subteniente de una compañía de pardos, y sastre de profesión, había logrado entrar en conversación, para que lo, secundaran, con los tripulantes de las goletas «El Bruto», «La Patrulla» y «La Arlequín», surtas en el puerto de Maracaibo.
Se le consideró una «ramificación de la conspiración de Gual y España». Pero en realidad, nada tenían en común las conspiraciones de Gual y España, y de Pirela, ya que la de éste se basó en el jacobinismo haitiano, incendiario y destructor, y fue más bien un acto de piratería que un movimiento patriótico; en cambio, la de los guaireños se inspiró en otros principios. El mismo Pirela, quizás arrepentido, delató su rebelión tres horas antes, a las 9 de la noche de este día.
Se planificó atacar a la ciudad, saquearla, matar a los blancos y ricos, expulsar al gobierno español y establecer una republica. Después mandarían a buscar 400 guajiros que ayudarían a mantener el orden. También iban a ejecutar a los religiosos del Convento, pero dejando a dos vivos para que administraran los Sacramentos. Sin embargo, delatado Pirela, la mayoría de los conspiradores fueron apresados y enjuiciados.
Gracias a su confesión, que puso al Gobernador en cuenta de todo, en lugar de condenársele a muerte, como se quiso al principio, le sentenciaron a diez años de cárcel en el Castillo de La Habana. A los demás comprometidos se les envió a diversos destinos. La sentencia de Madrid mandaba dar «las gracias a todo el pueblo noble de Maracaibo». ¡Cinismo! El historiador Ciro Nava afirma que Pirela fue condenado a muerte el 30 de junio de 1800.


Expediciones Mirandinas

La Expedición llevada a cabo por Francisco de Miranda en 1806 tuvo como finalidad, iniciar a partir de Venezuela una serie de acciones destinadas a promover la independencia. Para desarrollar esta empresa Miranda desembarcó en Nueva York el 9 de noviembre del año anterior, procedente de Londres.
Miranda obtuvo los recursos que le permitieron tomar en alquiler un barco al cual bautizó como Leander, y una embarcación de 180 toneladas, armado con 18 cañones. Tras poner punto todos los preparativos, el 2 de febrero de 1806, zarpó de Nueva York, capitaneado por Thomas Lewis y con cerca de 200 hombres formada por vagos y maleantes de los muelles de Nueva York, norteamericanos, austríacos, franceses, polacos, etc... Entre las cosas con las que contaba dicha expedición se encontraban suministros guerra e incluso una imprenta, con la cual se pretendía publicar panfletos y documentos revolucionarios.

Como la expedición no se había preparado en absoluto secreto, las autoridades diplomáticas de España en los Estados Unidos se han dado cuenta y han informado al Gobierno de Venezuela que Miranda se dirige a sus costas con el Leandro y dos goletas más: Bachus y Bee, que han sido contratadas en Haití.
El 12 marzo de 1806 al levar anclas, fue izado en el Leander el tricolor mirandino, el mismo que años después será declarado como la bandera nacional de Venezuela. Frente a este pabellón, juraron Miranda y sus hombres hacer libre a Hispanoamérica del yugo español. Luego de esto, el 27 de marzo de 1806 zarpó la expedición y el 9 de abril llegó a Aruba para obtener agua y víveres. El 27 de abril cuando la expedición se disponía a realizar un desembarco nocturno en las playas de Ocumare, una serie de incidentes impidió la ejecución de esta operación y al amanecer del 28, los expedicionarios cayeron bajo la acción de 2 buques españoles, mandados por el teniente de navío Agustín Blanco.

El 20 de junio de 1806 salió Miranda de Barbados rumbo a Trinidad En este nuevo intento de desembarco en territorio venezolano, contaba con 400 hombres. El 3 de agosto de 1806 desembarcaron en La Vela de Coro, apoyadas por el fuego de la artillería de los buques, tomando la fortaleza y baterías de dicho puerto. A esto siguió la ocupación de Coro, lo cual se efectuó el día 4 de agosto. En esta ciudad al igual que en La Vela de Coro, izó Miranda la bandera tricolor, solicitó la ayuda de Jamaica, Trinidad y Barbados y trató de ganar la voluntad de los vecinos de Coro y pueblos cercanos, sin conseguirlo. Por tal motivo, ante la indiferencia de los habitantes de Coro y el bloqueo de todas las vías hacia la ciudad por parte de las autoridades realistas, Miranda finalmente tomó la decisión de abandonar el territorio venezolano el 13 de agosto del mismo año.






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